
“Vigilas desde este cuarto/
Donde la sombra temible es la tuya/
No hay silencios aquí/
Sino frases que evitas oír/
Signos en los muros/
Narran la bella lejanía/
(Haz que no muera/
Sin volver a verte)”
Alejandra Pizarnik
Hoy no hay palabras que se conjuguen en verso
Ya no queda nada de playas y caricias.
Uno siempre espera la suerte en umbrales oscuros,
Saltarle encima y no dejarla escapar,
Adueñarse esa desesperada locura egoísta
Ser uno el merecedor de toda suerte.
Hoy me toca partir,
Llorar,
Morir,
Todos sinónimos de esta mirada perdida en el espejo
Se que amé,
Se que sonreí entre esas manos,
Se que esos ojos brillaron en el silencio de mi almohada.
Ahora solo resta esperar la tarde que apague todas las luces.
Esta es señores la ultima publicación del blog, a esa pequeña, pero destacada lista de lectores que acompañaron esta tonta serenata, les agradezco los comentarios, las opiniones, los consejos.
Tuve la suerte de conocerlos a través de fotos, relatos, confidencias. Me han conmovido mas de una vez, mas de una vez me dieron ideas, mas de una vez me pusieron un espejo.
Pero soy un tonto que idealiza sus pensamientos, y se arriesga a cualquier suicidio solo por robarle el aroma a las flores del precipicio.
Tengo, al igual que todos una idea sobre el amor, pero lo vivo único e irrepetible, así subí a un barco destinado a no llegar jamás a puerto. Como reza una canción: “No es perfecta/ mas se acerca/ a lo que yo/ simplemente soñé”
Dicen que la peor de las muertes es la indiferencia, el olvido. Así que hoy solo quedan un par de buenos recuerdos y la infinitud del silencio.
Es irónico como le llega a uno lo deseado, es irónico como uno cae en su propia trampa,
A lo mejor en el fondo uno no es más que la sombra de lo que se cree y no se da cuenta hasta que le ponen en el cajón de saldos
Sepan ustedes que han gratificado a este viejo espíritu, cada uno a su forma, pero ya no quedan ganas de proclamar sentimientos a quien no esta dispuesto a aceptarlos.
No tomen por cierta estas palabras, solo soy un pobre tipo extrañando la calidez de su pequeña musa. Amen, rían y por sobre todo, no dejen de sentirse vivos. Yo he muerto tantas veces que no me di cuenta en que momento me había vuelto fantasma.
Gracias y suerte a todos